miércoles, 30 de mayo de 2018

Cómo viajar a Madrid en familia

Cómo viajar a Madrid en familia. El objetivo de este artículo es contar mi experiencia para vivir unos días en la capital de España junto a familiares. Para ello, intentaré explicar cómo planificamos y realizamos un viaje que nos dejó muy buenas sensaciones.

En primer lugar, he de subrayar que para preparar el viaje de cuatro días a Madrid opté por confiar en el asesoramiento y buen hacer de Cecilia Guerin, agente de viajes de Campa Tours Viajes, empresa situada en El Puerto de Santa María.

Desde hace unos años hemos confiado en ella nuestras visitas a Nueva York, Italia, Lanzarote, Granada, Sevilla o Madrid, por ejemplo. La razón es que siempre quedamos satisfechos, porque Cecilia te asesora de una manera cercana y personalizada. Por lo que general recomienda alojamientos sobre los que tiene buenas referencias, en muchas ocasiones por estancias propias.


Cómo viajar a Madrid en familia: el alojamiento

Para nuestro viaje de cuatro días a Madrid, el primer paso que dimos fue elegir el alojamiento. Y lo hicimos con dos meses de antelación, por aquello de buscar posibilidades que se ajustasen al presupuesto.

Para nuestra estancia de tres noches y cuatro días, nos decantamos por un apartamento. En concreto, el Aparthotel G3 Galeón nos dio la posibilidad de disfrutar de un apartamento con capacidad para cuatro personas, en una dimensiones más que aceptables. Además, nos dio la opción de contar con una cocina incorporada, algo fantástico y muy socorrido cuando se viaja con niños.

El Aparthotel G3 Galeón está situado en Tetuán, en la calle Francisco Medrano 4. Si no conoces la zona, a nosotros nos resultó perfecta, pues está al lado de la calle Bravo Murillo, donde hay líneas de autobuses y de metro, con lo que puedes desplazarte con facilidad.

Igualmente, en el entorno hay muchos comercios de todo tipo, también de restauración y varios supermercados, con lo que te garantizas que no te va a faltar de nada durante tu estancia.

El Aparhotel G3 Galeón nos pareció un alojamiento realmente recomendable, pues es muy tranquilo. Cabe destacar que, aunque las instalaciones no son nuevas, está reformado y se ve que piensan en sus huéspedes.

Por ejemplo, nos encantó encontrar en la quinta planta una zona de ocio. En la misma puedes encontrar desde libros, a sofás para relajarte, un billar y hasta una zona de juego infantil, ideal para familias. En dicha planta también hay un pequeño gimnasio, además de una zona para desayunar (opcional).





Qué puedes hacer en Madrid en familia

Si te preguntas qué puedes hacer en Madrid en familia, la respuesta en sencilla: depende de tus expectativas. 

Madrid es una ciudad enorme, con múltiples posibilidades. Prácticamente puedes hacer todo lo que te propongas. Igual tu objetivo es ir al Parque Warner Madrid. Si es así, ya tienes tu meta. Pero si no lo es, hay otras muchas opciones. 

En nuestro caso, como era la primera visita para los más pequeños, consideramos necesario una pequeña visita a sitios emblemáticos. De esta manera, casi sin quererlo, comienzan a aprender parte de nuestra historia y van asimilando conceptos culturales. 

Nosotros optamos por mostrarles la Plaza de España. Aunque esta infraestructura no estaba para lucir perfecta, sí pudieron ver por ejemplo la estatua que recuerda al hidalgo Don Quijote de La Mancha y su fiel escudero Sancho Panza. Ambos aparecen como punta de lanza de quien los hizo posible, Miguel de Cervantes. El trío son de lo más fotografiado por turistas y visitantes. 

El recorrido continuó en dirección al Palacio Real y esos magníficos jardines diseñados por Sabatini, que te llevan a otra época. Únicamente la gran afluencia de público que abarrota la zona te hace recordar que estás en 2018.

En nuestra particular ruta, también pasamos ligeramente por el Mercado de San Miguel, porque ya lo conocíamos. Y visitamos un lugar muy particular, el Centro de Arte Flamenco y Danza Española Amor de Dios, fundado en 1953. Particularmente, creo que es un sitio que con una pequeñas mejoras, podría ser un auténtico museo vivo del flamenco, a tenor de los cuadros y trajes expuestos. 

¿Te gusta el fútbol? Elige entre el Santiago Bernabéu o el Wanda Metropolitano


Si te gusta al fútbol o a tus hijos, puedes aprovechar la visita a Madrid para ver fútbol de primer nivel. Sobre todo si coincide que durante tu visita hay partido. 

Durante nuestra estancia, coincidió que jugaban el Real Madrid contra el Celta de Vigo, así que allá fuimos, previa compra de las entradas por vía telefónica, con la idea de no quedarnos sin entradas y evitar colas. 

Quien ha visitado el Santiago Bernabéu sabrá que es un estadio muy confortable, de fácil acceso y con una visión muy buena desde casi cualquier lugar. Nosotros teníamos el estadio a un paso caminando, pues como ya indiqué anteriormente, el Aparhotel G3 Galeón está muy bien comunicado, con acceso rápido a Plaza Castilla y el Paseo de la Castellana. 

No obstante, si tus colores son el rojo y el blanco y durante tu viaje hay partido en el Wanda Metropolitano, aprovecha para conocer un moderno estadio que, según dicen, es magnífico.

Elijas uno u otro, lo ideal es disfrutar del espectáculo, independientemente del resultado. Deporte por encima de todo. 

Dónde comer en Madrid

Hay quien dice que comer en Madrid es muy caro. Siento disentir, porque mis experiencias en la capital me dicen que puedes encontrar de todo. 

En Madrid hay mucha franquicias donde los precios son los mismos que en otros puntos del país. Es el caso por ejemplo de 100 Montaditos, aunque mi experiencia en este caso no fuese del todo satisfactoria. Pero, en otras ocasiones, he acertado con Bar Volapié, franquicia que me recuerda a un emblemático bar de Jerez, situado en el barrio de La Asunción. 

Que un sábado en Madrid y tras un partido del Real Madrid que acabó casi a las 23.00 horas, nos dijeran que tenía cerrada la cocina con clientes dentro y cuando faltaba casi una hora para su hora oficial de cierre, a las 00.00 según está publicado en Google, no fue una buena experiencia, sobre todo si vas con niños. ¡Menos mal que nos salvó el Kebab Reina Saray, con sus kebab, pizzas y raciones de patatas fritas! Pero bueno, con dicha salvedad, el resto de elecciones fue acertado. 

Es el caso de La Antequerana, un establecimiento que elegimos otro día para cenar, y donde la estrella son los molletes de Antequera. Se trata de un tipo de pan muy suave con diferentes acompañamientos, habitualmente utilizado para desayunar en Andalucía.

En esta ocasión se presenta con hamburguesa (a la andaluza está muy buena), con carne mechada... También es recomendable probar la porra antequerana. Por sugerir algo para gente que viaja en familia, no estaría mal que contemplasen la posibilidad de poner un menú adaptado al público infantil.

También dentro de un precio aceptable está el Museo del Jamón, con su múltiples locales. Nosotros elegimos el situado en calle Atocha, donde puedes comer desde bocadillos a un menú u optar por algún plato de la carta. 

Con una atención rápida y experimentada, es un buen lugar para un almuerzo distendido en familia y con niños. Son muchas las personas extranjeras que lo eligen, a buen seguro porque comprueban que es un valor seguro. 

En definitiva, productos españoles a un precio moderado, nada de menús hechos para turistas. 


Experiencias en cualquier rincón en Madrid


En Madrid puedes encontrar cosas que hacer y experiencias para los más pequeños en cada rincón. Por ejemplo, puedes ver figuras coloridas de Las Meninas en diferentes puntos de la ciudad, en una acción muy interesante para que los pequeños se familiaricen con nuestra cultura. 

También puedes encontrarte a artistas en el metro, con magníficas versiones de los Rolling Stone o John Lennon. Como ejemplo, esta canción, Stand by me. 

Y, como experiencia que no olvidarán a buen seguro los niños, puedes buscar el kilómetro 0, situado en la Puerta del Sol, y que simboliza el origen de las carreteras radiales que cruzan y conectan la capital con diferentes puntos de España.





sábado, 3 de febrero de 2018

El libro de las hojas en blanco

Unas manos amigas me reclamaban. Parecía una invitación a salir a la calle. Un intento más. Pero tampoco era el día. 

Por la ventana se colaban los primeros rayos de luz. También se oían algunos pájaros. Y el ruido del motor de coches y motocicletas. Incluso algún que otro claxon. 

Con un poco de esfuerzo, podía apreciar alguna conversación, propia de esas horas del día. Saludos cordiales y deseos de buenos días. Eran voces infantiles. Las echaba de menos. 

Tras la multitud, el sonido de una campana. Era la hora de la entrada. Y tras las risas, los juegos y las primeras carreras del día, el sonido de una puerta que se cierra. Y tras ella, el silencio. Es lo que tiene vivir junto a un colegio.

Nada como el silencio para leer ese libro regalado para amenizar la espera. Tiempo de dolores, de incertidumbre, de tratamientos. Un título sugerente: 'Historias de superación'. Pero, sorpresa. No hay texto. Tampoco ilustraciones.

El libro está en blanco. Salvo la primera página. Al pie de la misma, unas palabras. Están escritas a mano. Son de él, también de ella, y dicen que Es posible, que Se puede. Y junto a los mensajes, una foto. De familia.

Estamos contigo, recuerdo que rezaba bajo la imagen. Tiene que ser verdad eso que dicen de que son magos, aunque prometo que nunca les vi corona ni varitas. Nunca se rindieron. No dejaron que yo lo hiciera.

Aquel día me trajeron a la vida por segunda vez. Ahora soy yo quien los cuida, quien los protege. Aunque ya ni me recuerden. Hasta que el tiempo quiera, cuando ellos decidan rendirse, dejar de seguir luchando.

“El libro de tu vida está por escribir” era la frase que completaba el mensaje escrito en aquella obra inconclusa que me regalaron mis padres aquel día. Una llamada a la lucha. Una lección para el niño enfermo que fui.

Hoy soy yo quien les cuenta historias de superación a mis hijos, cuando me hablan de algún caso. Y sí, lo hago leyéndoles aquel libro. El de las hojas en blanco.


viernes, 19 de enero de 2018

¿El fin del clickbait, la desinformación y la era de la posverdad?

Facebook marca el día a día de millones de personas.

Después de que el clickbait haya cambiado (desafortunadamente) la forma de hacer periodismo en muchos medios de comunicación, bien por no contar con periodistas o por haber intentado meterse en la batalla por la pasta, parece que ahora todo puede volver a cambiar. De momento, yo soy algo escéptico.

Aunque uno tiene dudas de que no sea más que una táctica lampedusiana, es decir, cambiar algo para que todo siga igual, lo cierto es que Facebook, el Rey Midas de internet junto a Google, ha hablado, por lo que hay que tomar nota.

Según leo en Expansión, el fundador de la famosa red social, Mark Zuckerberg, ha anunciado cambios en el algoritmo de Facebook, que pasará a dar prioridad a las publicaciones de personas del entorno, en detrimento de las empresas y anunciantes.

¿En qué afecta esto a los medios de comunicación y al periodismo? Pues es sencillo, pues de ser cierta la medida, aquellos que se han acostumbrado a cazar clics con titulares sensacionalistas y muchas veces incluso inexactos o falsos, con titulares que luego incluso nada tienen que ver con la noticia en sí, tendrán que cambiar de estrategia: tendrán que pasar por caja y dar dinero a Facebook o apostar por contenido de calidad para intentar posicionarse y alcanzar la visibilidad y la expansión deseadas.

Es decir, que gracias al poder que tiene en la actualidad sobre nuestro día a día Facebook, puede que el periodismo de verdad, el que se caracteriza por el rigor, el contrastar fuentes y la veracidad, vuelva a tener una oportunidad, pues parece que Zuckerberg ha recogido el guante y plantará cara a las fake news y a esa forma de hacer dinero a través de noticias inventadas que tanto han contribuido a la actual era de la desinformación y la posverdad. Insisto, aún tiene que convencerme de que no es más que un gesto de cara a la galería, ahora que está de actualidad, por ejemplo en la Unión Europea, el plantear acabar con el reinado del clickbait.

Pero ojo, que detrás del titular lanzado por el todopoderoso Facebook hay algo muy importante: al final, el dinero es lo que vale, pues la red social es un negocio que tiene en la publicidad una importante fuente de ingresos. Por ello, entiendo que la lucha contra ese mal que ha impregnado al periodismo puede que no se vaya del todo o que, al menos, no sea cosa de un día librarse de él. Como en casi todo, el tiempo será quien dicte sentencia.


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