domingo, 14 de mayo de 2017

Lola Flores

Camiseta de Lola Flawless de la marca jerezana Cirope de Freza
Nacida en Jerez un 21 de enero de 1923, María Dolores labró una carrera profesional envidiable. Llegó tan lejos que marcó una época y se hizo inmortal. Tanto que a pesar de que nos dejó el 16 de mayo de 1995, su legado aún perdura y su figura está muy presente.

María Dolores Flores Ruiz no fue conocida ni reconocida por María Dolores, porque la que se convirtió en un mito en vida y tras su muerte fue Lola Flores, también llamada con el sobrenombre de La Faraona.

Jerezana de nacimiento, la ciudad estaba en deuda con ella, porque Lola exportó arte, carisma y saber hacer. Fue una embajadora de esta tierra. Su labor fue impagable, a pesar de las circunstancias y de que el saber popular alerta de que nadie es profeta en su tierra. Pero Lola era diferente, se hacía querer, hasta el punto de tener que gritar aquello de "si me queréis, irse" el día de la boda de Lolita, su hija mayor. ¿Cuánto costaría hoy la promoción que ella hizo por todo el mundo a través de su marca? Su papel como influencer conllevaría tener que pagar muchos ceros para poder disponer de su imagen hoy en día. Muchas firmas se preguntarían eso de cómo me la maravillaría yo para contar con ella.  

Como decía, Jerez le debía un homenaje, porque hasta ahora sólo le había levantado una escultura en el barrio de San Miguel, y puesto su nombre a una avenida y a una calle del Parque González Hontoria. Pero ahora, por fin, llegan buenas noticias. Y no porque este año la Feria del Caballo esté dedicada a su figura, sino porque finalmente parece que llegará su museo, del que se lleva años hablando sin que nunca se haya materializado.

No obstante, habrá que esperar para ver cómo se desarrolla, porque, según se ha dado a conocer, Lola Flores tendrá un espacio dentro del Museo del Flamenco de Andalucía. Esperemos que no tenga el mismo final que la Ciudad del Flamenco, un proyecto que iba a convertir Jerez y su entorno en un lugar de peregrinación, pero que al final fue un costosísimo fiasco.

Así pues, mientras confiamos en que Lola Flores y Jerez sellen su amor eterno --habría que destacar la disposición de la familia Flores--, únicamente nos quedará disfrutar de la defensa que hacen de su figura marcas jerezanas como, por ejemplo, Cirope de Freza, donde La Faraona, rebautizada como Lola Flawless, es todo un icono. Bueno, y también de la Feria del Caballo, la feria de Jerez, la feria de Lola Flores. Así que ya sabes, "si me queréis, venirse" a Jerez, que diría Lola.

lunes, 8 de mayo de 2017

La diferenciación como marca

Hay que pensar en diferenciarse. / Imagen: Pixabay.
En un mundo globalizado y cada vez más conectado, la diferenciación es un valor. Es más, yo diría que un valor importantísimo, especialmente si lo que pretendemos es crear nuestra propia marca. Acostumbrados a unos tiempos donde las modas son prácticamente universales en cuestión de segundos y lo que visten hoy hombres y mujeres en Nueva York mañana es reclamado vía comercio electrónico en Madrid o Barcelona tras verlo en un vídeo por Facebook,  el ser diferente te da poder. 

Pero poder entendido como una opción para destacar y alcanzar tus metas y no visto desde la concepción del ordeno y mando o de las posibilidades de que otros te sigan por el simple hecho de tener dinero o poder pagarles con favores. En la actualidad, ponerte una camiseta amarilla te hará sin duda destacar entre la masa gris, entre tanta homogeneidad, entre tanto más de lo mismo. Hoy ser una oveja negra (bien entendida) hace que llames la atención entre quienes comparten contigo rebaño. Por eso no hay que tener miedo a ser diferente, sino aprovechar tal circunstancia para ponerte en valor.

Llevado esto al terreno personal y profesional, sin duda, intentar marcar tu propio camino, aunque sea más largo y tortuoso, debe acabar conduciéndote hacia el objetivo perseguido. Sí, porque si es más complicado ir a contracorriente y no optar por subirte a la ola de moda, si no cabe duda de que es más difícil no reír las gracias ni optar por el sí por el sí, también puede ser visto como una ventaja competitiva. ¡Viva la crítica (constructiva)! ¡Viva el dar tu punto de vista (siempre desde el respeto) sin temor a represalias! ¡Viva leer un libro a tu hijo en un mundo cada vez menos amante de los libros! ¡Viva hablar mientras tomas algo en un mundo enganchado al móvil! ¡Viva aprender a jugar al ajedrez mientras restas tiempo al móvil o a la televisión!

Un rápido vistazo por redes sociales te hace, por ejemplo, sentir que si no dices que eres coach o social media manager, no tienes nada que hacer en el terreno laboral. Puedes incluso llegar a tener la sensación de que eres una persona a la que el fracaso no va a dejar nunca, hasta que llegue el día en el que te des cuenta de que lo que tiene que hacer es apostar por vender tus fortalezas y hacer doblar la rodilla a tus debilidades (para eso un análisis DAFO es fundamental).

Para ello es clave cuestionarse si quieres luchar por convertirte en algo con lo que no te sientes identificado o que nunca te has plateado ser. Así, cabe preguntarse si es estrictamente necesario intentar aprender hasta especializarte cosas en las que otros ya son expertos, con la desventaja inicial desde la que partes, u optar por dedicarte y venderte como profesional de lo que realmente sabes y te gusta hacer. Sin duda, desde mi punto de vista, la elección correcta estaría en la segunda opción.

Leemos muchas veces frases populares o motivadores que circulan por aquí y por allá, invitándonos a ser felices, a luchar por nuestros sueños. Y no hay mejor manera de hacerlo que especializándote en aquello para lo que realmente vales y en aquello con lo que realmente disfrutas, es decir, en trabajar por sacar a la luz tu verdadero potencial y ponerlo (y ponerte) en valor. Sí, la especialización también tiene que verse como un aspecto diferenciador de tu marca personal. Sobre todo, en unos tiempos donde todo el mundo entiende de todo, sí, como aquel maestro liendre del que sabiamente habla el saber popular, el mismo que, al final, de nada entiende.

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miércoles, 3 de mayo de 2017

Los niños y el fútbol

Balón de fútbol. / Imagen: Pexels

Escribo esto tras ver en redes sociales que un equipo de fútbol de Jerez se ha proclamado campeón en su liga, en categoría alevín. Y como estamos hiperconectados, me llega que unos de los progenitores publica un vídeo del pasillo de campeones que deciden hacerle a jugadores y monitores como homenaje, "ya que los que han perdido no lo hicieron".

La cuestión me lleva directamente a ese modo tan sucio, las malas artes y la falta de sensibilidad y educación que muchas personas han llevado al deporte y, lo más grave, al deporte base. De esta manera, un espacio que tendría que ser una potente herramienta para formar y educar a los más jóvenes a través de la diversión que proporciona el deporte, se está convirtiendo en un auténtico estercolero, donde los adultos proyectan sus frustraciones, embarrando el espíritu deportivo y de superación que debe acompañar a los menores.

Sí, porque un poco por el deporte espectáculo que nuestros hijos ven a través de los programas deportivos actuales (es fácil detectar todo lo que rodea al periodismo deportivo) y en parte por ese afán que tienen muchos padres de crear y tener un Messi o un Cristino Ronaldo en casa, al final, lo que encontramos son futuros juguetes rotos.

El deporte base tendría que servir para enseñar a los pequeños a trabajar en equipo, a que sean capaces de sacrificarse y dejar a un lado el ego por el bien del conjunto. Tendría que ayudar a mostrar que a veces el camino es tortuoso, que la vida te va dejando tantas o más derrotas que victorias y que el triunfo depende del cristal con el que se mire.

Sería bonito ver que quienes asumen la responsabilidad de dirigir equipos en edad infantil no lo hacen por capricho, que no eligen sus equipos por el hecho de que se les garantice la victoria siempre con plantillas seleccionadas, sino por el mero hecho de educar y enseñar que en el deporte, como en la vida, el sacrificio, el esfuerzo, las ganas de aprender de los errores, de mejorar tus virtudes y de divertirte con lo que haces tiene que estar por encima de todo.

Es una pena ver cómo el progenitor de un futbolista alevín es capaz de atacar al equipo contrario por una tontería, porque así comienzan muchas veces los enfrentamientos en los campos de fútbol. Así se fomenta la rivalidad mal entendida, la falta de respeto a quien compite contigo. Y después nos llevamos las manos a la cabeza, sin pensar que igual estamos a diario echando leña al fuego.

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