martes, 3 de mayo de 2011

Bin Laden

Obama y Clinton siguen la operación. Autor: Pete Souza / Fuente: Casa Blanca
Bin Laden ha muerto. Eso ha dicho EEUU. Habrá que creerlo. Para eso ellos dicen qué se hace y cómo se hace todo. Otra cosa es que haya dudas. Puede cuestionarse el método. Y el fin. ¿Por qué todo esto ocurre diez años después? ¿Por qué no se muestra el cuerpo? ¿Por qué ajusticiar así a alguien, por muy peligroso que sea, sin que haya sido juzgado? Después del 11-S, quienes visitan Estados Unidos son obligados a pasar por numerosos filtros de seguridad. Tanto era el miedo, que se transmitía más miedo. Y prepárense para lo que está por venir. La amenaza de Bin Laden estaba siempre presente. Todo lo justificaba. ¿Quién garantiza ahora la seguridad? ¿Puede decirse eso de que 'muerto el perro se acabó la rabia'? Quizás se haya contribuido a despertar una fiera que parecía que estaba en estado de hibernación. Ahora se dice que su número 2 es aún más peligroso. Por cierto, queda totalmente descartado que todo esto forma parte de una estrategia electoral, ¿verdad? Bush fue considerado un asesino por perseguir y acabar con Sadam Husein. ¿Y Obama? Está por ver si esta superproducción norteamericana tiene un final feliz.

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