jueves, 11 de agosto de 2011

Jerez y sus artistas

La muerte de Moraíto me ha recordado que en Jerez son muchos los artistas que tienen que buscarse la vida fuera de sus fronteras para vivir. Aquí hay talento a raudales, pero la cultura queda en un segundo plano. En la ciudad no hay conciertos de renombre, ni ciclos culturales consolidados... y los que más o menos salvaban la situación están desapareciendo. El flamenco, ese patrimonio inmaterial de la humanidad del que en Jerez se presume tiene en las peñas flamencas su única válvula de escape. Bueno sí, está el Festival de Jerez, que se hace como se hace. Aquí, las administraciones no explotan -en el mejor sentido de la palabra- el arte de los jerezanos, que casi siempre son más valorados lejos de esta tierra, donde nuestros políticos son muy dados a colocar calles póstumas y a alabar a las personas una vez que ya no están. Moraíto seguro que merece una calle o un busto junto a su guitarra, pero él no la querría. Seguro que se conformaría con la que ya tiene y siempre ha tenido en Santiago. Ahí está su calle, pese a que no lleve su nombre. ¡Qué más da! Más que una calle, seguro que habría preferido haber visto que el flamenco, ese bendito patrimonio, se convierte en una oportunidad para que los artisitas de la ciudad puedan ganarse la vida sin tener que hacer obligatoriamente las maletas. Él eligió quedarse, y lo pudimos disfrutar... una pena que su guitarra no vaya a sonar en la Ciudad del Flamenco, si es que ésta llega a ser una realidad algún día.

PD: La canción es de otro artista jerezano, Ezequiel Benítez. Sin saberlo, hizo un bonito homenaje a Moraíto con 'Guitarra mía'.

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