lunes, 21 de noviembre de 2011

Sensaciones del 20-N

Una vez que he dejado reposar los datos de las elecciones generales del 20-N me queda la sensación de que el partido lo ganó el menos malo. El PP creció, sí, pero tampoco tanto. El PSOE se pegó un batacazo monumental, con cuatro millones de votos perdidos. Lo dicho, la victoria fue para el que jugaba de visitante: el equipo local no supo defender su casa, La Moncloa, durante la legislatura. Tampoco lo hizo en la prórroga del partido. Ante un rival con una estrella (Rajoy) que dista mucho de ser un líder con carisma e incluso talento, el PSOE salió con un suplente (Rubalcaba) insulso, demasiado lejos del deportista-político que se espera en el siglo XXI.
Un día después de la cita con las urnas, uno tiene la sensación de que algo cambia para que todo siga igual. Ojalá esté equivocado. No pasará nada, al contrario. Eso sí, ocurra lo que ocurra lo que nadie podrá cambiar es la idea de que la Ley D´Hont igual está pidiendo un relevo... lo está pidiendo la calle, el pueblo, y éste tendría que ser sagrado.

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