miércoles, 1 de febrero de 2012

Frío

Llega una ola de frío. Además de desear que las bajas temperaturas templen los ánimos y ayude a solucionar los múltiples problemas-conflictos abiertos aquí y allá, el frío que llega me preocupa por las personas que pasan una noche sí y otra también en la calle. En algunos casos la culpa será de las circunstancias, del entorno, incluso puede que tú y yo tengamos parte de responsabilidad. En otros, todo será debido a la elección propia de romper con las ataduras -por la motivación que sea- y no limitarse a vivir entre las cuatro paredes que puede ofrecerte la familia o una entidad de las muchas que ofrecen un plato de comida y una cama donde dormir, y que ahora vivien desbordadas.
No hay día que uno no se encuentre a una persona, generalmente hombre -creo que han de ser mayoría- al caminar a primera hora de la mañana o cuando la medianoche está a punto de llegar a la entrada de una entidad financiera o bajo algún soportal, sin más abrigo que alguna manta y trozos de cartón. En el mejor de los casos les acompaña algún perro, fiel donde los haya y una fuente de calor en estas frías noches de invierno. Un amigo que no pide nada a cambio y que ofrece compañía, protección y un calor que en estos momentos es más necesario que nunca. Pues eso, hoy mis líneas van para esas personas, para los sin techo. Tengo frío. Imagino que ellos también.

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