martes, 7 de febrero de 2012

La vida

Lucha y esperanza. Pasión. Amor propio. Unas dosis de imaginación y de rabia. Salta al terreno de juego e intenta únicamente hacer eso que sabes. No busques otra cosa. Aporta tu talento. Es tu mejor carta de presentación. Ese coraje tuyo tan característico. Lucha por poner en práctica ese afán por la victoria que hace que uno se supere. No hay mejor aval para afrontar esta batalla. No regatees una gota de sudor, no escatimes un soplo de aire, no te guardes ni una pizca de esfuerzo. Da rienda suelta a ese gen competitivo marca de la casa, ése que diferencia a los grandes de los mediocres, y con el que mejor o peor no te ha ido tan mal en la vida.

Salta al campo y prepárate para recibir los golpes de tu rival. No te engaño. Será duro, en ocasiones mucho. Pero no desesperes. Si la cosa va mal, si el adversario se adelanta en el marcador, ten paciencia. Tú dedícate a jugar. Tu ocasión llegará. Entonces, cuando llegue el momento, no fallarás. Lo tengo claro. Por muy pequeña que pueda hacerse la portería en un instante determinado. El gol lo llevas en la sangre. Lo sabes tú, no hace falta que yo dé fe de ello.

La victoria está asegurada, tenlo por seguro. Sal con confianza, pero no confiado, ahí está el secreto. Porque aunque salgas derrotado en un encuentro, la regularidad siempre tiene recompensa. Tú únicamente dedícate a darlo todo. Quien expone todo lo que tiene, quien juega de la mejor manera posible, quien se entrega hasta la extenuación, con garra, con la necesidad de tirar hacia delante pero sabiendo templar los nervios para no equivocar las decisiones, quien asume los riesgos con la cordura necesaria… nunca puede salir derrotado. Uno podrá hincar la rodilla en alguna ocasión, pero eso hará que aprendas a saborear mucho mejor este bendito juego del que te hablo, y en el que hay mucho de azar. Como en el fútbol. No olvides nunca que las derrotas no están para llorarlas. Las derrotas sólo existen para dar lecciones… de vida. Ésa a la que tienes que seguir siempre abrazado. No olvides que no juegas solo. Sabes que puedes contar con tu equipo. Mucha suerte en este partido, el más importante de tu vida.

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