domingo, 11 de noviembre de 2012

Como perros apaleados...

Hace unos años soñaba trabajar codo con codo con algunos de ellos. Eran otros tiempos, aunque casualmente gobernaban las mismas siglas que ahora. Pasaron los meses. Quedó la experiencia. También el sueño.Y algunos amigos. Transcurrió el tiempo, pero no pasaron los compañeros. No compartí lugar de trabajo con ninguno, pero junto a algunos dediqué parte del tiempo libre a intentar cambiar las cosas en la profesión... o al menos mejorarlas un poquito.
Con el tiempo, volví en ocasiones puntuales a una casa que desde aquel 2003 siempre sentí como mía. Y quizás por ese cariño que le tengo, alguna que otra reprimenda me gané cuando dí la palabra a los compañeros en páginas que se hicieron antiguas desde el mismo momento de su publicación.
Ahora me da rabia que parte de esas personas estén sufriendo las consecuencias de una mala gestión cuya responsabilidad no puede recaer -mire por donde se mire- en ellos. Son muchos meses de estrés y presiones. Demasiados días con el pie apretando el cuello. Injustificadas jornadas en las que compañeros y personas a las que considero amigas han tenido que sentirse como perros apaleados, a los que encima se paga tarde y mal. Una factura demasiado grande por el simple hecho de haber estado durante años en manos de particulares intereses políticos, hasta el punto de que "la que cuenta" dejó de hacerlo claramente en muchas ocasiones. Demasiadas. Tantas como cicatrices tienen ahora esos perros apaleados en los que se han convertido algunos de mis amigos... de Onda Jerez.

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