jueves, 1 de noviembre de 2012

La maleta

Está a medio hacer. Pero está dispuesta. No me lo ha dicho, pero tampoco es necesario. La conozco de sobra. Sabe que en esta ocasión -de llegar- no será un viaje de placer. Pese a eso, no se esconde. Está decidida a emprender una aventura con la que intentar hallar un lugar en el que encontrar un poco de aire fresco que respirar. Y con el que poder vivir. Por esta tierra, no queda mucho. La verdad.

Casi no queda otra alternativa. Bueno, sí, aceptar propuestas indignas. Tal vez. Postrarse a los pies de alguien que únicamente entiende de números. Para ellos no hay personas que valgan. Sólo hay lugar para el dinero. Aquí no importa el talento. Por eso éste se está viendo obligado a emigrar. Y así nos va.

Con casi 7 millones de parados en el país, España va camino del precipicio. Y no digamos ya Andalucía y la provincia de Cádiz. Aquí no hay medias que valgan, porque ésta se supera con creces. Eso sí, siempre con una sonrisa. Porque se vive mejor. Aunque se tenga la maleta preparada. Pese a que incluso ésta ya vaya camino de algún lugar o ya haya encontrado destino. Un sitio en el que intentar volver a empezar. Un espacio en el que no haya cortapisas al crecimiento personal. En el que quien se lo proponga pueda inventar de nuevo su historia. A base de talento y esfuerzo. Dos pilares fundamentales de toda sociedad que se precie. Lástima que por estas tierras ambos reciban tanto desprecio.

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