miércoles, 28 de octubre de 2015

Si yo fuera un niño...

Los Reyes Magos en un Nacimiento de una casa cualquiera.
Si yo fuera un niño, de cuatro años por ejemplo, y aún no supiese quiénes son los Reyes Magos de Oriente, estaría deseando que llegase el 5 de enero, con su cabalgata. En el reino de la inocencia, no importa que quienes encarnen a sus Majestades de Oriente sean mortales, personas que cada población suele elegir entre gente representativa o ligada a la tierra.

Si yo fuera un niño, poco me importarían sus nombres, más allá de su papel como Melchor, Gaspar o Baltasar. Qué más da si hablamos de un cantante, un deportista, un empresario...

Pero la realidad es que no soy ningún niño y, aunque tal vez siga creyendo en los Reyes Magos --sobre todo ahora que me toca colaborar con ellos en casa--, me importan algunas cosas. Por ejemplo, que no se utilice la figura de los de Oriente y la ilusión de los niños con intereses políticos.

Me da igual si hablamos del PSOE --este año, en Chiclana, el vicepresidente de la Junta de Andalucía y exalcalde de la localidad, Manuel Jiménez Barrios, ha sido elegido para encarnar al Rey Melchor--, del PP, Ciudadanos, Podemos, IU o UPyD. Me importan poco las siglas. Pero lo que me parece cuestionable es que la política --o los políticos, mejor dicho-- siga(n) jugando con la gente y, sobre todo, con los más pequeños. Después nos quejamos de lo mal considerados que están los políticos, cuando el propio gremio no hace nada por evitarlo.

Designar a un político en activo para un papel 'tan especial' me parece cuanto menos moralmente reprochable. Si, además, se tiene en cuenta que hay unas elecciones por medio y que su papel se interpretará con una campaña electoral como contexto, los hechos claman al cielo.

A veces, uno, que ya ha visto casi de todo, tiene la sensación de que hay quien no tiene escrúpulos por conseguir un puñado más de votos. Maldita sea la política y esos políticos de tres al cuarto que se creen que el mundo es suyo, y que pueden jugar con la gente a su antojo, ya sea subiendo impuestos, pintando líneas rojas en un PGOU o decidiendo que los Reyes Magos pierdan esa independencia que tienen y se metan a hacer política. Si yo fuera un niño hoy no estaría escribiendo esto. Pero no lo soy... aunque siga creyendo en los Reyes Magos.

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