martes, 12 de julio de 2016

Alcanzaremos la meta



¿Y si se hace realidad? No, no hace falta que se cumplan los sueños, porque, a veces, sólo sueños son. Y, además, éste quizás no lo sea. Pero no te niego que me gustaría ver, aunque sea por una vez, recompensado el esfuerzo, el trabajo duro, las horas de dedicación y sacrificio restadas a uno mismo, a la familia, a las pasiones y a vivir la vida...

Seguro que no son pocas las ocasiones en que has estado a punto de tirar la toalla, de dejarla caer sobre la lona, viendo que no te responden las manos, tampoco la cabeza. A mí me ha pasado, confieso. No hay duda de que te has planteado colgar los guantes, entregar las armas... sin motivo aparente y por mil motivos al mismo tiempo. Porque el sacrificio es mucho, el desgaste también. Por lo que dejas atrás, por lo que en otra etapa trabajaste tanto...

Igual es uno de esos días el de hoy en el que no te encuentras. A mí me pasa. Sí, uno de esos en los que te sientes desubicado. Un día en el que piensas en qué podrías estar haciendo de haber tomado otra decisión, de haber tenido otro tipo de suerte en su momento. Y no tiene que ser ni mejor ni peor, sino diferente.

No sé si yo tengo hoy un día de esos o si es que siempre estoy inmerso en esa sensación. Pero cuando eso ocurre o, al menos, cuando tengo consciencia de ello, pienso en lo que podrá ser, de mí, de ti, de nosotros. En lo que viviré, en lo que disfrutaré de lo que estos días dejo aparcado un tiempo, que no abandonado ni olvidado, en lo que está por venir, en lo que me queda por vivir contigo, con vosotros...

No sé si me estaré equivocando, si cuando llegue el momento estaré a la altura para dar un paso al frente o levantarme si caigo, para volver a intentarlo o renunciar y volver a empezar, en otro sitio, en otro camino. No sé si todo esto es un error o la mejor decisión tomada alguna vez, lejos de aquel día en el que decidí (decidimos) dar el paso.

No sé nada y creo que lo sé todo. Porque en realidad tengo claro el porqué hago lo que estoy haciendo. Sí, tengo claro el motivo de mi dedicación, de mi entrega, de mis caídas y subidas, de mis renuncias y mis anhelos.

Sí, lo voy a conseguir. Por mí, pero no únicamente por mí. Porque cuando toque el objetivo, y estoy convencido de que lo alcanzaré, lo habré logrado por mi esfuerzo, pero también por el tuyo y el de ellos.

La salida ya la tomé hace algún tiempo y la meta está cada vez más cerca. Y llegaré, te aseguro de que llegaré. Por ti, por mí, por ellos. Por el equipo. Alcanzaremos la meta.


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