miércoles, 25 de enero de 2017

Quiéreteme

Abuela, dice el último anuncio de El Corte Inglés, aprovechando la época de rebajas, que “tienes que pensar en ti”. Lo hace con un pegadizo ‘quiéreteme’. Me encanta, porque es cierto eso de que uno tiene que quererse por encima de casi todas las cosas.

Y en estas estaba yo, queriéndome, cuando el pasado 21 de enero me encuentro en El Corte Inglés de Jerez comprando tecnología. De casualidad, en uno de esos días que te da por mirar qué hay, te encuentras con que 'te ahorras el 21 por ciento de IVA' y encima localizas el producto adecuado, tras un excelente asesoramiento por parte del personal del centro. Un día redondo, únicamente a la espera de que el producto responda a las expectativas hoy, mañana y más adelante.

Pero, pobre de mí, pues tengo la mala costumbre de revisar las facturas y tickets de compra, compruebo que el sistema de cobro en cuestión te aplica un descuento sí, pero nada del 21 por ciento anunciado en el mismo establecimiento. No, en realidad el ahorro para el cliente es del 17,36 por ciento.

Tras pasar por el departamento de Información y de Atención al cliente, la única explicación que se me da es que existe una regla de tres que no se me sabe poner en pie que hace que el descuento sea menor que el prometido. Ojiplático me quedo. 

Disconforme con el asunto, y haciendo bueno aquel eslogan de “yo no soy tonto” de otra firma, consulto en redes sociales y compruebo que no soy la única persona disconforme con tal modo de proceder y que siente que no se han respetado sus derechos por una publicidad que invita al engaño. “Ahórrate el 21 por ciento del IVA” dice literalmente. Tampoco en la letra pequeña se habla de que hay una regla de tres mágica que rebaja el ahorro para el consumidor en casi cuatro puntos porcentuales.

La cuestión es que, tras consultarlo con alguien entendido en la materia y defensor del derecho de los consumidores, decido poner una hoja de reclamación, al entender que no se han respetado mis derechos como consumidor.

Pero no, no es sencillo poner una reclamación, porque para ello hay que pasar el trago de que te miren como quien va a cometer un delito, además de tener que aguantar estoicamente algún filtro y repetir en varias ocasiones que no hay explicación que valga a una publicidad que te dice literalmente “ahórrate el 21 por ciento del IVA”. Encima tienes que aguantar que pongan en duda si sabes calcular el porcentaje de una cantidad en cuestión y que, para colmo, cuando dices que no quieres entrar en el cuerpo a cuerpo y que no es nada personal, te digan a la cara que la publicidad no dice que te ahorras el 21 por ciento del IVA. Otra cosa no sé, pero leer, creo que sí.

Ahora toca esperar para ver cómo acaba el asunto. De momento, en la hoja de reclamación consta que no aceptan ni mediación ni arbitraje. Total, que uno decide hacerle caso a El Corte Inglés y quererse un poco y acaba perdiendo tiempo y confianza en la firma, porque dinero, lo que se dice dinero, ni voy a ganar ni perder tanto como para hacerme rico de reconocerse que la publicidad dice una cosa que no se cumple después.

Total, abuela, que mucho cuidado con lo que dicen los anuncios, porque si esto me ocurre a mí, qué no podrán hacer contigo, que ni puedes leer la letra pequeña, ni sabes cómo van las redes sociales ni internet, ni podrás llegar a poner una reclamación para exigir tus derechos aunque quisieras. Pero eso sí, hazme caso y quiéreteme mucho.





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