domingo, 23 de abril de 2017

No leas ni estudies

Libros para el Día Internacional del Libro. Imagen: Pixabay.

No, no hace falta que leas, ni cuando llegue el Día Internacional del Libro ni el resto del año. Tampoco es necesario que estudies. ¿Para qué perder el tiempo aprendiendo cosas que no te ayudarán nunca a la hora de tomar decisiones en tu vida? Es aburrido aprender algo por el simple hecho de que otras personas consiguieron teorizar sobre planteamientos que un día se hicieron o por el hecho de que, quizás por un golpe de fortuna, alguien descubrió una fórmula mágica.

Te insisto en que no te servirá de nada leer ni estudiar, porque el tiempo te mostrará que llegan más rápido y en más ocasiones quienes utilizan otro tipo de caminos. Poco les importa a ellos y poco a quienes los reclutan. Igual es que al final es cierto eso de que la corrupción lo impregna -supuestamente- todo. Desde un concurso público a las decisiones de un partido o una institución. Las empresas farmacéuticas se tienen que estar forrando, porque de otra manera no se entiende que haya tanta gente que pueda dormir sin tomar algo que les permita conciliar el sueño.

Ten claro que no te ayudará en absoluto saber leer, porque siempre se premia más a quien firma sin saber qué dice la letra pequeña, que es donde normalmente se esconde la clave de todo. Así saldrás ganando, porque con ello antes se han lucrado otros de manera exponencial. Y claro está que mucho menos irá a tu favor el haber estudiado, que no es otra cosa que haber dedicado gran parte de tu tiempo a formarte a través de la adquisición de conocimiento, un elemento totalmente devaluado en nuestros días. Cuando más tonto seas, mejor para el sistema, mejor para quienes mandan y mejor para ti, que serás feliz dentro de una felicidad pactada. Es un círculo vicioso muy rentable.

Por si no te ha quedado claro aún, hazte el tonto. Sí, déjate seducir por el borreguismo, y de vez en cuando di que no estás de acuerdo, pero con la boca pequeña y en círculos muy cerrados, porque así podrás venderte como un fuera de la ley, un rebelde, aunque no tengas causa a la que aferrarte. Ni libertad para hablar. Así de duro es, pero debes saber que la crítica constructiva no está muy bien vista. Más bien todo lo contrario, porque si te sales del adoptar el sí por norma y de dar continuamente palmaditas en la espalda de quien mueve los hilos, se te cierran las puertas. Todas. Puede que incluso las del cielo, si son las que buscas.

Como ya he dicho, no pierdas tiempo en leer ni estudiar, porque por el camino te encontrarás que mientras tú mirabas libros, había quien te quitaba tu futuro trabajo, devaluando el reconocimiento que merece la labor, porque han hecho creer al resto que cualquier puede hacerlo. Y esto es más acuciado estos días, donde cualquiera convence a cualquiera a base de seguidores en las redes sociales, donde la tendencia -errónea en la mayor parte de los casos, como se encargan de demostrar los hechos- es preferir cantidad a calidad.

Te recomiendo vacunarte ante gurús y vendedores de crecepelo, porque la vida te mostrará que en la mayor parte de los casos, si rascas un poco, se les cae el tenderete. Normalmente, detrás de la charlatanería y de discursos edulcorados no hay más que ambición, egoísmo y la búsqueda de un objetivo claro, directo y generalmente muy particular. Pero hay remedio para no dejarte seducir ni engañar. ¿No te lo he dicho ya? Pues eso, no leas ni estudies, porque está comprobado que no sirve de nada.


Los libros más vendidos

¿Te interesa este blog? Sígueme por correo electrónico