lunes, 4 de septiembre de 2017

Aquí estoy

Joaquín Sabina, en una imagen de su página web www.jsabina.com.
Aquí estoy, sin decidirme a escribir de Joaquín Sabina y su concierto en Jerez, donde parece que muchas personas salieron descontentas. Me gusta Sabina, mucho, pero reconozco que ni me planteé acudir una vez conocí los precios. Ahora me alegro. Me gusta recordar a la gente en su plenitud. 

Así, que para hablar de mi no concierto, podría hacerlo de la infravivienda, porque es una vergüenza que a día de hoy haya quien se juegue la vida teniendo que morar en inmuebles indignos. Sólo un milagro puede salvarte de que un día se te caiga el techo encima y tengas que decir un adiós prematuro.


También podría escribir del síndrome postvacacional, aunque cada vez sea menos gente la que tiene la posibilidad de sufrirlo. Sobre todo si tenemos en cuenta que septiembre suele ser un mes donde el desempleo aumenta tras el respiro laboral que da el verano por estos lares. Ojalá fuese verano (laboral) todo el año por Cádiz. 


Otra opción de recurso fácil serían los coleccionables. Quién no se ha planteado alguna vez iniciar una colección por estas fechas, sin leer la letra pequeña, la misma que habla de más y más fascículos y de precios que aumentan tras las iniciales cuotas promocionales.


Igualmente podría hablar de la vuelta al estudio, ya sea por el inicio de un nuevo curso o por la necesidad de examinarte en septiembre de lo que un día dejaste para más adelante por falta de tiempo o de ganas. 


Y sin saber de qué escribir resulta que al final aquí estoy, echando el cierre a este artículo, mientras disfruto del silencio que aporta la noche, ya avanzada. Mientras uno intenta escribir, como si estuviese caminando, para no reventar. 


Habrá otras ocasiones para hablar de Sabina y sus motivos, de la vivienda y la Administración, del paro y todo lo que conlleva y de la formación y la necesidad de nunca parar de aprender, porque, por esta vez, me tomo la licencia de no escribir de nada y de hacerlo un poco de todo. 


Aquí estoy, sin saber qué hacer.

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