sábado, 25 de noviembre de 2017

El Belén, el periodismo y las noticias inventadas

Figuras del Belén. Foto: Pixabay

Dice 'radiopatio' que el niño Jesús este año va a ser niña en El Puerto. Se rumorea, y ya decía José María García que el rumor es la antesala de la noticia (esto daría para un debate en una Facultad de Periodismo), que el niño se ha cansado de hacer siempre el mismo trabajo en el Belén. Vamos, que no quiere estar ahí quietecito en pañales, aunque a la altura que estamos de año a veces den ganas de darse un baño en la playa...

Lo arriba escrito me lo he inventado tras conocer que un bulo, una noticia inventada, un chiste de tantos que circulan en las redes sociales difundidos por páginas que no son medios de información se ha colado como noticia y estaba creando revuelo. Vamos, que según dice el Ayuntamiento de El Puerto, iba a armarse el Belén. Si ha actuado correctamente o si ha contribuido a que se hable más del tema, juzguen ustedes. Yo, por si acaso, no he querido visitar el sitio en cuestión, para no ser cómplice y que alguien haga dinero a mi costa.

Afortunadamente, a mi entorno nada había llegado de esa noticia que por lo visto se estaba expandiendo gracias al boca-oreja y el Facebook, el patio de vecinos de estos tiempos. Bueno, más que fortuna ha sido una pena, porque uno, por defecto profesional, cuando ve algo llamativo y dado al clickbait intenta rascar un poco para comprobar hasta qué punto es veraz y si me apuras real lo que se pretende vender como noticia. Es más, en alguna ocasión, uno incluso ha avisado por privado a gente a la que se le supone capacidad sobrada para no caer en la trampa que estaba dando por buena una noticia que no era tal. Si después llegaron las gracias, es algo que ahora no recuerdo.

La realidad es que en los tiempos que corren proliferan páginas en internet que se 'visten' como medios de comunicación, aunque no lo sean. Se han dado cuenta de que hay negocio en la red si consiguen viralizar algo, y allí que se lanzan a inventar historias rocambolescas, cuanto más inverosímiles mejor, para que quienes se quedan en el titular (por llamarlo de alguna manera) contribuyan a hacer caja.

En la mayoría de los casos basta con entrar en el enlace y buscar un poco en la propia página para ver que incluso reconocen, aunque sea en un rincón escondido y con letra pequeña, que son web basadas en el humor, en historias irreales, ficticias, que dan lugar a noticias inventadas, también conocidas como fake news (noticias falsas). Todo por evitar luego sanciones y penalidades, claro está, ya que muchas veces incluso se incluyen supuestas declaraciones que contribuyen más al engaño ante un posible desconcierto inicial.






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Como también está claro que parte de culpa de esta poderosa influencia que están alcanzado algunas iniciativas se encuentra en los propios medios de comunicación 'profesionales'. Sí, porque muchas empresas editoras, toda vez que no quisieron o no supieron ver el cambio de modelo que se avecinaba, ahora corren como pollos sin cabeza buscando el clic fácil. Basta echar un vistazo en algunos "medios" para ver que lo que pretenden presentar como información periodística está a años luz de serlo. Pero da igual, aquí lo que manda es presumir de tener muchos comentarios, muchos compartidos y muchas reacciones.

¿Qué puede hacerse para acabar con esto? 


Posiblemente, opciones haya tantas como personas quieran dedicar unos minutos a pensar sobre el asunto. Personalmente, creo que un factor clave está en la educación. Mucha gente no sabe leer... cuando lee. Sí, es así de duro. Hay un factor educativo, que hay que cambiar, salvo que interese que reine la desinformación y su negocio.

Leer el titular, no ir más allá, no es informarse. Eso tendría que darse en educación infantil de consumidor de medios de comunicación. Por eso, es importante enseñar a leer (consumir) un medio de comunicación. Hay mucho por hacer, tanto que a veces parece una utopía.

Asimismo, podría plantearse un certificado de calidad destinado a empresas informativas. Llámalo X, pero quien no lo tenga, no estará 'legitimado'. Podrá ser consumido, claro, pero la gente estará avisada de que puede dar gato por liebre.


Entrar en el tema podría ser peliagudo: ¿Quién pone el cascabel al gato? ¿Quién está capacitado-legitimado para asumir el rol de fiscalizador-certificador? ¿Mandará el 'mardito parné' y podrá comprarse el certificado? ¿Tendría que ser condición obligada que la plantilla estuviese formada por periodistas (PERIODISTAS)? ¿Para otorgarla había que valorar también que se practicara un periodismo digno? ¿Es viable esto en un sector donde la colegiación no es obligatoria? De momento, parece que la Unión Europea se plantea establecer un cerco legal.

Al final, lo que está claro es que mientras el periodismo siga intentando competir en terreno ajeno, tendrá la batalla perdida. Y, por supuesto, la gente seguirá valorando cada vez menos a los medios de comunicación y a los periodistas. Hoy, más que nunca, el Periodismo es necesario. ¿Te suena eso de 'sin periodistas no hay Periodismo, sin Periodismo no hay democracia'? ¡Ay del derecho a la información! Mientras tanto, seguiremos añorando un #Periodismo10Estrellas...


Os dejo pequeños fragmentos de películas clásicas sobre el periodismo:


1) 'Primera plana' (1974), de Billy Wilder.



2) Ciudadano Kane (1941), de Orson Welles.




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